Cómo practicar Turismo Sostenible de Nieve

Llega la TEMPORADA INVERNAL, junto a las primeras nieves muchas de las estaciones de esquí se ponen en funcionamiento y con ellas miles de usuarios que buscan este recurso como una forma de pasar sus vacaciones.

Según la Asociación Turística de Estaciones de Esquí de Montaña (ATUDEM) la temporada 2016/2017 rozó los 5,4 millones de visitantes, un aumento del casi un 14% respecto a otras temporadas.

Sin duda esta actividad es uno de los atractivos turísticos más recurrido del invierno y constituye un recurso indispensable para el desarrollo de muchas zonas de montaña. ¿Pero es una actividad sostenible?

El turismo y el esquí en particular, son actividades muy sensibles al clima de su entorno pues se basa en la explotación de un recurso natural. Tal y como afirma la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL TURISMO, “el impacto del cambio climático sobre la industria del turismo de nieve es potencialmente grave”.

El descenso de las precipitaciones en forma de nieve, al igual que la permanencia de la nieve, ha estimulado a las estaciones de esquí a utilizar con mayor frecuencia unos sistemas muy costosos de producción de nieve artificial para adaptarse y consolidar su actividad. Esto genera un gran impacto ambiental sobre los recursos hídricos al igual un gran consumo de energía.

Otros impactos ambientales de las estaciones de esquí, impactos sobre los componentes naturales y antrópicos, reflejados en un acusado efecto paisajístico, cambios en los usos del suelo y la alta densificación en estas zonas.

Estación de Esquí en verano

La pregunta es, ¿se puede ofertar un turismo de nieve más sostenible y mantener el desarrollo económico de esos destinos?, sí.

En el mundo algunas estaciones de esquí ya han apostado por la sostenibilidad sobre todo a en cuanto a la reducción de emisiones de CO2. Algunas de estas estaciones son:

  • Berkshireeast en Nueva Inglaterra, funciona con energía eólica en su totalidad.
  • Lech, en Austria, utiliza el combustible de biomasa local para producir energía.
  • Whistler Blackcomb, en Canadá, utiliza la energía hidroeléctrica generada por el río.

Uno de los mejores casos es la estación tirolesa de Sonnenplateau Mieming que en el año 2011 tuvo el valor de apostar por un turismo más sostenible y desmontar los remontes de su estación de esquí.

Una vez desmontados los remontes, el municipio empezó a promocionarse como un lugar diferente, sin montañas cosidas con cables, alejado del bullicio del esquí alpino, y con una oferta basada en: esquí de fondo, excursiones con raquetas, esquí de montaña, paseos con trineo y un Kinderland.

Esquí de Montaña

La primera temporada invernal sin remontes fue mala, pero las siguientes alcanzaron los niveles de ocupación que tenían antes de quitar los remontes.

También ha cambiado el tipo de clientes, con turistas que prefieren encontrarse un ciervo en el bosque mientras pasean con raquetas, a una interminable fila de esquiadores esperando coger el telesilla. Familias con niños y gente mayor son los visitantes que más han aumentado. Además, el municipio ya no tiene el lastre económico que suponía el mantenimiento de las antiguas instalaciones, y la belleza del entorno ha mejorado mucho sin las torres ni cables de los telesillas. Esta mejora se hace especialmente notable en los meses de verano, atrayendo a más turistas en la época estival.

Se puede ofertar un turismo más sostenible, sin dejar que vengan los turistas y reduciendo los costes, aunque a veces lo verdaderamente costoso es tener nuevas ideas. Si quieres conocer mejor a este tipo de viajeros también puedes consultar nuestro Post Características de tu cliente potencial: Nuestros viajeros Responsables

 

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